Rodalies sigue atrapado en el caos: cinco líneas fuera de 'servicio habitual' y más de 200 límites de velocidad
Tres meses después del accidente de Gelida, la red ferroviaria continúa presentando graves problemas en infraestructura y circulación de trenes
Cuando se cumplen 91 días del trágico accidente de Gelida, cobrándose la vida de un joven maquinsta, todavía perduran al descubierto las costuras de una infraestructura ferroviaria maltratada, antigua y alejada de las inversiones previstas. Tres meses después, la "normalidad" en Rodalies sigue siendo una fantasía para los más de 400.000 usuarios que cada día dependen del tren. Lo que el incidente del 20 de enero destapó no fue un error puntual, sino el reflejo de décadas de desinversión que hoy se traducen en un servicio fragmentado y lento.
El contraste entre las cifras y la realidad del usuario
Desde Renfe, la lectura oficial es de un optimismo que choca con la experiencia habitual en los andenes. La operadora cifra en un 94% la normalización del servicio, pero esta estadística esconde una letra pequeña importante: no contabiliza las supresiones por incidencias diarias ni, lo que es más grave, los tramos donde la circulación todavía no se ha retomado.
A día de hoy, el mapa ferroviario catalán presenta heridas abiertas en puntos clave:
- R3: Sin circulación entre Ripoll y Puigcerdà.
- R8: Servicio interrumpido entre Rubí y Castellbisbal.
- R15: Tramo inoperativo entre Reus y Riba-roja d’Ebre.
- R7: La línea continúa sin funcionamiento.
A este escenario se suman los cortes por obras estructurales en la R2 Sud (túneles del Garraf), la R4 (frecuencia reducida entre Terrassa y Manresa) y el tramo Parets-La Garriga de la R3.
El lastre de las Limitaciones Temporales de Velocidad (LTV)
Tras el accidente, Adif movilizó a 400 operarios para realizar una auditoría de urgencia en la red. El resultado fue alarmante: se detectaron 600 puntos sensibles, de los cuales un centenar obligaba a los trenes a frenar por falta de garantías de seguridad.
Sin embargo, lejos de solucionarse, la situación ha empeorado. Según documentos internos consultados por 3Cat, actualmente existen 220 limitaciones temporales de velocidad (LTV) activas en Catalunya. Estos "puntos negros" obligan a los maquinistas a reducir la marcha constantemente, convirtiendo los horarios en una mera declaración de intenciones y, por ende, llegando tarde al destino en la hora prevista:
- En la R15: Hay 22 limitaciones; es decir, una cada tres kilómetros. El Govern reconoce que el estado de la vía es tan precario que solo circulan mercancías, al no poder ofrecer un servicio digno para pasajeros.
- En la R4: Entre Sant Sadurní y Martorell, los trenes deben frenar nueve veces en apenas seis kilómetros.
- En la RL4: Entre Lleida y Manresa se acumulan 16 restricciones adicionales.
¿Cuándo volverá la normalidad? Un horizonte dividido
La incertidumbre sobre el restablecimiento total del servicio sigue generando fricciones políticas. Mientras la consellera de Territori, Sílvia Paneque, mantenía la esperanza de recuperar la plena actividad la primera semana de mayo, los responsables de Adif han enfriado las expectativas en el Congreso de los Diputados, postergando la normalización, como pronto, hasta el mes de junio.
Mientras tanto, los usuarios de Rodalies continúan siendo el eslabón más débil de una cadena que, tres meses después de la tragedia de Gelida, sigue sin encontrar la vía de la estabilidad.
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